Los inhibidores de puntos de control inmunitario han modificado el pronóstico de varios tumores cuando el sistema inmunitario puede ser “despertado” contra el cáncer. Sin embargo, no todas las personas responden de igual modo, y los efectos adversos inmunológicos pueden ser relevantes.
Por ello crece el interés en herramientas basadas en inteligencia artificial que integren datos clínicos, imagenología, anatomía patológica y biomarcadores para estimar probabilidad de beneficio antes de iniciar tratamiento. Estos modelos siguen en fase de validación externa rigurosa: su uso en práctica habitual dependerá de que demuestren seguridad clínica, equidad entre poblaciones y mejora real en decisiones compartidas con el paciente.
Importante: la inclusión en un tratamiento debe decidirla siempre el oncólogo según protocolos vigentes, características tumorales y el estado general del paciente.